jueves, 28 de febrero de 2013

Secuela número 1.


Quizá lo que más deba molestarnos sea que la moraleja haya contado el cuento desde el principio.
Y que los personajes se limitaran a saberlo mucho antes de que ésta hiciese que creciesen sus dedos potencialmente como si de un niño frente a un puñado de caramelos se tratara.
Precipitadamente antes de que la lluvia les acariciase el cuello de la nariz contra el pelo ajeno.
Incluso antes de que la línea de la vida pasase a formar parte de alguna correa que se niega a ahorcar los finales estáticos.
(Finales con movimiento también son finales)
Como iba diciendo: la moraleja no les inventó pero les predispuso frente a frente,cara a cara, cara a cuello, mano a-brazo, y dejó que se hundieran en la puta fábula.
La moraleja, la lenta moraleja que aún mantiene lo nublado en el -nudo- más escurridizo que cualquiera de sus mamadas.
Llueve.

Adelante, fabulad.
Fábula(Del lat. fabulāre) SIN: se-cuela, abrazo / ANT: frío

domingo, 30 de diciembre de 2012

2013

Me seguirás armando,
me seguirás revolviendo los nudillos,
los dedos que nacen en tu piel
son los mismos que rozan el gatillo
que abrirá fuego y creará
el retroceso con mayor daño
que el propio balazo.

Guardo todo el amor en la recámara de todo lo que detesto.
Ya que
- El puto retroceso sólo aparece
tras el balazo.


Echo tanto de menos tus manos que los nudos de estómago se han vuelto nudillos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Hasta que la muerte nos sea fiel.


La Muerte cansada de separar comenzó a precipitar.
Echó de las camas a las ausencias y las abandonó heladas en congeladores,
impacientes ante el próximo apagón.
Cambió el azúcar por la sal, la cicatriz por el escozor,
llevó al zapatero el calzado que ya no retumbaba a mujeres ni arropaba a varones.

La Muerte asfixió los suspiros y prohibió todo sustento líquido que retroalimentara las cuencas oculares,
la verdadera muerte erradica la llantina.
Sustituyó toda la vajilla por cuencos de cartón y vasos de plástico,
la ironía de celebrar día a día separados los cumpleaños de una vida.
Hizo porcelana fina los huesos, osteogénesis;
creó nudos en la tráquea y en el estómago de forma fisiológica.
La Muerte vuelve cotidiano el amor.
No otra, y no es aquella.
No se lleva las ganas de sexo, ni la sexualidad, sino que trae cualquier perdedor de trenes a la cama con un ramo de oportunidades que marchitar.

La Muerte cansada de separar comenzó a precipitar y creó todos los monstruos bajo mi cama.
Ella se encargó de que los enamorados se rindieran antes de que tuviera que hacer su trabajo porque quedó atrapada en tu estroma interior, en tu sencillez simple, en un sentir feliz que hasta a ella resultaba amargo.
La Muerte no se va a olvidar de ti y quizás yo tampoco lo haga, pero, ¿de veras importa eso ahora?

Debo dejar de escribir sobre cosas que ya escribió Benedetti.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Trifulca III: Dos puede ser casualidad, tres se vuelve confirmación.

La negación que no destruye sino que confirma
es quedarme mientras te miro con todo ésto que no puedo dar flotando en el iris,
es mi pupila un agujero negro que todo traga,
que anhela ser dilatada por la luz cedida de una cama vacía.
Cuando no hacías falta,
era más necesario el parpadeo que el polvo suspendido.

En este ambiente, y en tantos otros,
conformismo es pedirte que te quedes sintiendo que te marchas.

(La trifulca número IV no será otra que de nuevo la primera, que precede al eterno negado en vida. Como debe ser.)