miércoles, 17 de abril de 2013

12:34 AM

a. El abecedario que le canto a las ovejas cuando no puedo dormir
b. les ruega que se queden.
c. Sólo cuento las cuatro primeras letras
d. y no me demoro en situarme frente la valla
e. sin saber si impido que salten,
f. si enfrento su vuelo
g. o simplemente provoco que aprieten un poco más el trasero.
h. Es la octava oveja la que se tropieza contra la valla cuando llega la hache,
i. el próximo gemido
j. - serán ya-
k. un hacino de entrañas
l. que acomoda mi cabeza cuando llega la ele.
m. Los animales continúan goteando de forma pesada
n. (como si hubiera otra forma de gotear)
ñ. y me arropa antes de acabar la nana
o. que no es capaz de superar la letra pe
p. porque las casualidades existen hasta en los mundos donde reina la obsesión.
Todas ellas balan recubiertas de la roja lana que les aportó el disparatado tropezón, y aún así, apuran el tic-tac de mi reloj en cada respiración.

Estoy harta de los números, me paso al abecedario. 

viernes, 5 de abril de 2013

Paradoja cinética.

Me vuelvo a sentir vacía de determinación (ésta) y rodeada de cobardes que se vuelven valientes por dejarme marchar.
Ajeno a mí no es que se argumente la incoherencia de una forma razonable.
No es distante que alguien cuestione mi propio miedo a mi persona y días después afirme estar asustado.
Romper el silencio es de chicas fuertes y
- siempre pensé que romper el nuestro era dejar de mirarnos
aunque entonces me sintiera una heroína cantando que me duele la voz sin despegar las comisuras de los labios.

Debimos estar al caer y sacaste fuerzas para no saltar.
Estúpido fue pensar que la deshidratación no era una posible muerte al mirar ojos potables,
confiar en las pestañas que precipitan y finalmente ahogarse al emanar todo. Todo.

Hay espacio de sobra para que nos falte el aire.
No se puede dar la mano a alguien con el puño libre mientras aferra fuertemente una extremidad ausente.
El mejor antifaz es la sonrisa.
La inocencia no se pierde llorando.
La soledad sabe a hierro hemático.
No te marcharás a la cama sin saborear algo nuevo.
Además.
Las lágrimas brillan y esa es la peor de las paradojas.

Le hice prometer que se quedaría lo que dure. Él- mármol.
Estoy tan triste que no deseo escribir a nadie.
Quiero un nadie, quiero una paradoja final de la que carcajearme hasta que el mareo y la marea se divorcien.

Adivina las heridas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Tengo una corazonada entre retina y espalda.


Según la ley de la refracción los rayos de luz que salen de dos organismos descorazonados cambian de dirección al atravesar la superficie de separación de dos medios de distinta naturaleza debido a la diferente velocidad de propagación de la luz en cada medio, esto es, la transparencia que muestren ambas corazas y lo negativamente positivo de ésto. Si los rayos penetran perpendicularmente a la superficie no cambian de dirección sino sólo de velocidad, el vello se eriza y funde el material volviéndose éste de un espesor despreciable.

Ahora bien, en el caso de estar expuestos estos rayos a atravesar un prisma con cada una de las caras de la mentira a la que los pasados someten se desvían siempre apartándose de la arista superior, separando y dispersando lo iluminado. Pero si disponemos una serie de prismas de tal modo que hacia el centro sus caras laterales vayan siendo cada vez menos convergentes entre sí sincerando las caras ocultas; los rayos que atraviesan los prismas exteriores serán desviados fuertemente hacia el eje del conjunto y se harán uno, en cambio los que pasen por la pieza central (respectivos a  pasados y existencia banal) no experimentarán ninguna desviación. Así la mentira y la verdad se reunirán en el punto F, el nosotros mismos (ahora sí que sí - nosotros mismos -).




Tengo la impresión de estar estudiando lentes ópticas de mi propio organismo, siento un desenfoque selectivo de lo pasado y ya no me sé cámara u objeto. 
Más comparaciones serían estúpidas.

(Apuntes ridiculizados de mis insípidas clases de fotografía con el fin de la realización de capturas macroscópicas y microscópicas de tejidos histológicos y citologías.)


jueves, 28 de febrero de 2013

Secuela número 1.


Quizá lo que más deba molestarnos sea que la moraleja haya contado el cuento desde el principio.
Y que los personajes se limitaran a saberlo mucho antes de que ésta hiciese que creciesen sus dedos potencialmente como si de un niño frente a un puñado de caramelos se tratara.
Precipitadamente antes de que la lluvia les acariciase el cuello de la nariz contra el pelo ajeno.
Incluso antes de que la línea de la vida pasase a formar parte de alguna correa que se niega a ahorcar los finales estáticos.
(Finales con movimiento también son finales)
Como iba diciendo: la moraleja no les inventó pero les predispuso frente a frente,cara a cara, cara a cuello, mano a-brazo, y dejó que se hundieran en la puta fábula.
La moraleja, la lenta moraleja que aún mantiene lo nublado en el -nudo- más escurridizo que cualquiera de sus mamadas.
Llueve.

Adelante, fabulad.
Fábula(Del lat. fabulāre) SIN: se-cuela, abrazo / ANT: frío