domingo, 1 de septiembre de 2013

El verbo jugar nos corresponde.

El verbo jugar nos corresponde, nos echa las culpas. (Aunque no nos pertenezca una mierda)

Recuerdo, rompimos nuestras huchas.
Recuerdo que martilleó la confianza, de hecho lo sigue haciendo, pero aquel fue sin embargo un golpe seco suficientemente fuerte como para resquebrajar la porcelana de nuestro futuro. Nosotros lo guardábamos depositado en un cerdito. Un golpe seco y silencioso como un terremoto que se siente a gritos y se llora a voces fue.
Recuerdo como se desperdigaron monedas de céntimo para que reuniéramos la cantidad suficiente, la cantidad deseada para comprar un balón.
Aquella era una pelota capaz de resultar pesada a un adulto y ligera a un niño.
Recuerdo. Jugábamos de noche en parques vacíos, la pelota resbalaba mucho más en césped recién cortado y regado, podíamos darnos la mano y sostener al mismo tiempo la esfera al pasear en asfaltos calientes, y durante el día aguardábamos como el pequeño que disfruta más leyendo bajo las sábanas de su cuarto con una pequeña linterna que a plena luz del día.
Una noche se me coló la pelota en tu tejado, te pedí que buscaras las llaves, te pedí que subieras y afrontaras que era tu turno. Que recuperases el balón aunque jugásemos a otra cosa.
Te lo pedí y ahora me cuesta coger el aire como en el mejor momento del juego, mientras el balón sigue en tu azotea y a mí se me subieron las almas gemelas desde tus pantorrillas a mi garganta.

Recuerdo como escribía en presente, y ese es otro de los calambres.

lunes, 22 de julio de 2013

En un mundo mejor: LAS NOCHES DE JULIO SERÍAN INVIERNO.


En un mundo mejor los cristales de los bares serían opacos. Los charcos, impermeables. Los oídos sordos a silencios vacíos de promesas. Las cosquillas prohibidas a individuos sin cosquillas. Las lágrimas sólo brotarían follando, de flor en flor, de tallo en tallo, ningún capullo retiraría esas gotas de las mejillas porque eso sería hacer, de a pocos, el amor. Los helados matarían el frío. Las caricias matarían el calor. Los subsuelos estarían de la azotea y todo el mundo tendería hacia arriba tirados en el suelo cogidos con pinzas de vigilia. Los ascensores serían individuales. Yo escribiría sobre política y, a ti, te molestaría escuchar palabras de amor saliendo de su boca. Su entregada boca.
REPITO, las noches de julio serían invierno, odio el tiempo que hace desde el día que dejo de pasar éste. De hecho, odio el tiempo que me haces.

jueves, 18 de julio de 2013

'Está locamente enamorada de mí y, por eso, ya no entiende nada de nada. Ésta es la razón por la que está enamorada de mí.' Groucho Marx

<< 'Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora', pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días .., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo me sentí terriblemente vacío. >>
Sputnik, mi amor: Haruki Murakami

(Hoy he terminado -este libro,
también hoy me han despedido,
aun no me he preguntado: ¿ahora qué?,
pero me he cuestionado la diferencia existente entre símbolo y signo.
Y lo mismo es eso de hablar de experiencia con nombre de casualidad.)


jueves, 4 de julio de 2013

¿Dónde están las máscaras?

Las bambalinas están en nuestra cabeza, amontonamos rostros que disimular, robos que castigar subiendo y bajando telones.
Cuándo repartieron los papeles para este teatro que interpretamos día a día: El sarcasmo y La ironía.
Me sigue dando pavor ser protagonista.
No estoy dispuesta, ni mucho menos preparada para actuar, para permitir que el público se deje llevar.
La calle donde vivo es un finito escenario con adoquines.
El mejor espectador es el corazón, juro que aplaude ferozmente cada vez que nos cruzamos en escena.
Creo que sigue asustándote, que te avisa de que el ruido va más allá del silencio.
Resulta tragicómico que nuestra buena educación se vuelva aliada de los espectadores.
Supongo que tú hace tiempo que entendiste que eras actor y espectador mientras yo analizaba el realismo del atrezo.
Soy incapaz de vivir en la verdad. Soy incapaz de disimular, agote toda mi capacidad. Perdimos los papeles, el guión, las formas, saltamos sobre el paisaje, follamos sobre el paisaje, aprendimos a modelar besos de corchopan y desmenuzamos cada día más el cartón piedra, pintamos noches bajando las persianas, inventamos días por el simple hecho de que las horas pasaban
- y no me lo puedo negar.
El tiempo a solas está sobrevalorado, nadie puede dejar de actuar ni consigo mismo.
Nos obcecamos en vernos desnudos por eso del miedo escénico sin caer en la cuenta de que hay aún más miedo sobrepasados los telones de sábanas.
Que se acabe el puto acto, porque yo me siento incapaz de pasar página.

'Todos necesitamos que alguien nos mire' y mi corazón aplaude contra mi pecho hasta que escuece cuando estás cerca: actorazo.