sábado, 9 de noviembre de 2013

Catacrocker.

El estado de ánimo de alguien que lleva pantalones pesqueros sin río ni mar. Que tobillea firme látigo, hueso cartílago, que busca palabras falsas en la RAE. 'Extrambólico' -siempre extra de más- sábado con escamas córneas de domingo. Dosmiltrece, me debes un viernes con sabor a sábado, desgraciado.
Catacrocker.


lunes, 7 de octubre de 2013



ADÁN

se pone las costillas de sonrisa hambrienta,
traga los nervios buscando desnudar el estómago que tiene por nudo.
La garganta resulta el mejor colador cuando tragar te llena
y te desarma si bien no esperas que se atresie tu corazón
cuando el tiroides toma más decisiones que tu cerebro.
El timo llega al acosarte con delirante barro
mientras piensas en
EVA

A veces soy tan hermafrodita que no me sale mirarme el ombligo.
Eso y que estudiar la anatomía e histología del tiroides no me ayuda una mierda,
el sistema endocrino me sigue pareciendo un -timo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

El verbo jugar nos corresponde.

El verbo jugar nos corresponde, nos echa las culpas. (Aunque no nos pertenezca una mierda)

Recuerdo, rompimos nuestras huchas.
Recuerdo que martilleó la confianza, de hecho lo sigue haciendo, pero aquel fue sin embargo un golpe seco suficientemente fuerte como para resquebrajar la porcelana de nuestro futuro. Nosotros lo guardábamos depositado en un cerdito. Un golpe seco y silencioso como un terremoto que se siente a gritos y se llora a voces fue.
Recuerdo como se desperdigaron monedas de céntimo para que reuniéramos la cantidad suficiente, la cantidad deseada para comprar un balón.
Aquella era una pelota capaz de resultar pesada a un adulto y ligera a un niño.
Recuerdo. Jugábamos de noche en parques vacíos, la pelota resbalaba mucho más en césped recién cortado y regado, podíamos darnos la mano y sostener al mismo tiempo la esfera al pasear en asfaltos calientes, y durante el día aguardábamos como el pequeño que disfruta más leyendo bajo las sábanas de su cuarto con una pequeña linterna que a plena luz del día.
Una noche se me coló la pelota en tu tejado, te pedí que buscaras las llaves, te pedí que subieras y afrontaras que era tu turno. Que recuperases el balón aunque jugásemos a otra cosa.
Te lo pedí y ahora me cuesta coger el aire como en el mejor momento del juego, mientras el balón sigue en tu azotea y a mí se me subieron las almas gemelas desde tus pantorrillas a mi garganta.

Recuerdo como escribía en presente, y ese es otro de los calambres.

lunes, 22 de julio de 2013

En un mundo mejor: LAS NOCHES DE JULIO SERÍAN INVIERNO.


En un mundo mejor los cristales de los bares serían opacos. Los charcos, impermeables. Los oídos sordos a silencios vacíos de promesas. Las cosquillas prohibidas a individuos sin cosquillas. Las lágrimas sólo brotarían follando, de flor en flor, de tallo en tallo, ningún capullo retiraría esas gotas de las mejillas porque eso sería hacer, de a pocos, el amor. Los helados matarían el frío. Las caricias matarían el calor. Los subsuelos estarían de la azotea y todo el mundo tendería hacia arriba tirados en el suelo cogidos con pinzas de vigilia. Los ascensores serían individuales. Yo escribiría sobre política y, a ti, te molestaría escuchar palabras de amor saliendo de su boca. Su entregada boca.
REPITO, las noches de julio serían invierno, odio el tiempo que hace desde el día que dejo de pasar éste. De hecho, odio el tiempo que me haces.