jueves, 1 de diciembre de 2011

No te salves.

No te quedes inmóvil 

al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 



pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.


Poema de Mario Benedetti, No te salves
(Así que, no.)

martes, 29 de noviembre de 2011

Cuando no escribo.


Poechichi, originalmente cargada por Sisenublaelsol.

He parido un poema para ti.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El primer sábado de cada mes
abandona el viejo sofá estampado a flores de su salón.
Se aleja de la rutina, y se dirige al supermercado
con una pensión que no permite más que sobrevivir.
El sobremercado podríamos decir.

Se apresura entre pasillos,
su canoso cabello vuela con quietud entre estanterías.
Vuelca un puñado de latas de conserva,
recolecta sin cuidado unas cuantas hortalizas
y añade una cuña de queso aún por curar
a su carrito del subsistir.
Sus pasos acelerados sorprenden
hasta a los alimentos precocinados,
interrumpe el sosiego de las bebidas libres de gas.

Octavo pasillo, sección C, utensilios.
Sus pies se cierran, sus ojos se desplazan.
Torres, montones de recipientes apilados.
Tappers, tonalidades, transparecias.
Ella conoce su obsesión hacia aquel corredor.
Un sábado al mes calcula el tamaño de sus recuerdos,
planea el color, la forma del recipiente,
y decide si quiere almacenarlos al vacío o facilitar su recordar.

Ningún sábado compra uno.
Todavía está pagando el que no empezó a utilizar:
Su ataúd será de plástico y apto para recalentar.

jueves, 20 de octubre de 2011

Laberintos cíclicos.



Es curioso.
Yo estoy colada,
sin embargo,
eres tú quien se coló
por la arteria aorta.

Son días que oxigenas mis despertares,
que llenas mis pulmones de suspiros globulares.
Recorres el cayado de la aorta sigiloso,
desciendes dejando a un lado el tronco celíaco
y te detienes un segundo ante la arteria iliaca.
Disfrutas de ese calor que ya añorabas.

Mi cuerpo escupe un quejido,
quebranta tu falsa quietud.
Comienzas a sentirte vacío,
cada vez más reducido.
Mantienes la respiración conmigo,
deshaces el camino entredicho.

Vena ácigos, siempre con lo mismo.
Te elevas por la cava superior,
vuelves para bombear dentro del corazón.
Te has vuelto desecho,
imposible de absorber por mi cuerpo.
Me quitas el aire,
abarrotas mi mente:
te has vuelto nutriente.

Siempre en sangre; estéril.