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viernes, 18 de mayo de 2012

He pasado unos treinta minutos mirándome los pezones.

Hoy me ha fascinado comprender que los pezones no son más que un ejemplo gráfico de todo lo que nos afecta el entorno, y mentiría si dijera que no me he acordado de ti y de tu espalda, pero eso bien podría omitirlo cualquier otro día de una forma completamente improcedente. (Cuán inoportuno es callarse últimamente)

Pues bien, estaba yo desafiando a mi areola izquierda en un duelo de miradas cuando, de golpe y pestañeo, me he visto atacada por un acto reflejo. Levantose parte del vello de mi cuerpo y ha sido entonces, no antes, cuando he reparado en ellos: cuatro pelos imitando a las pestañas en mi pezón izquierdo. Y no sé si será capricho o simple aprendizaje pero en ese momento se me ha antojado aunar el pelo y la valentía.
Así que no sé hasta que punto cuatro pelos en mi pezón izquierdo me vuelven más valiente pero ha ocurrido, así que más vale tener mucho tacto conmigo. Pronto.

Mujeres de pelo en pecho.

viernes, 4 de mayo de 2012

Ahora que hay tormenta: Padece, que va a llover.


Aspiramos a llorar un mar. Daniele Buetti

Que me expliquen.
Preciso una lógica en fila de sentimientos que se dejan arrastrar por el agua que cae cuando hay tormenta, que me digan que hace al supuesto escritor aspirar a convertir cada gota de agua, más o menos salada, en letra.
Me he encontrado tus defectos apuntados en un pedazo de papel con fecha del último chaparrón.
Y he caido sin necesitar gravedad: Nunca llueve a gusto de todos, pero mira tú por donde confío en que sí lo haga chispeando.
Mi abuela cuando llueve se limita a decir que si alguien tiene que volver a mi vida lo hará, y mira tú por dónde acaba de empezar a chispear.

'Las estúpidas redes sociales van a acabar por dejarnos la piel translúcida.'

sábado, 17 de marzo de 2012

Le he visto follando y comiendo.

Siempre soñé con escritores que me follaban con caricias, con susurro, que se fijaban en mi ropa interior incluso reían el relleno de ésta. Solía pensar que me ruborizaría si mis pezones no estuviesen lo suficientemente duros a su lado o si mi pelo no se erizara hasta la entonación que necesita nuestra rima consonante.
Imaginé que escribiría sobre mí con besos libres, que se fijaría en el pelo haciendo de él vello. Homonimia, hombre. Y deseaba, joder, deseaba notar los puntos en sus dedos y las comas en sus silencios. Tomar aire.

Pero no, los escritores cuando follan se vuelven reales. Todo ocurre en algún interior, yo creo que son reversibles. Van dados la vuelta, con las costuras por fuera. Que no os engañe una etiqueta, yo sólo pude reconocerle al verle comer con la furia y lírica con la que creía que me follaría. Con ojos melosos y brillantes.

Pero no me hagan ni caso, que yo sólo me baso en un escritor.


domingo, 11 de marzo de 2012

No me canso de escribir sobre el tiempo.

Cuan culpables las gotas
que cayeron por su propio peso
contra su cabeza,
atormentando los suelos
y llenando de lágrimas
la intemperie que rodea el cielo.
No lo intentes,
que ni las sábanas de felpa
alejan la humedad
de un romper a llorar
por los raspones
creados en la caída.
No cuesta declinar
pero arrastra, la tierra,
hasta la dureza.

El barro se vuelve más estable cuando estás metida hasta los codos.
Hazte así, que tienes manchada la nariz.

domingo, 29 de enero de 2012

Qué contarte que no sepas.

Los números ya los conocemos, de memoria. Nosotros no, por enfatizar.
A mi cabeza se le antoja que vengas y decidamos juntos que contar. O que contemos en voz alta todo lo que podríamos contar si no nos interrumpiesen siempre estas ganas de no llevar la cuenta. De cuántos aguantarías esta noche, cuántas veces manosearía en voz baja el fajo de billetes con lo que te costó, en euros o en años, de cárcel o de olvido. Deberías ser notario, un notario en paro. Podría enseñarte que el INEM queda cerca de mi punto G. Que no tiene mucha pérdida si lo haces mal. Podría numerarte en la cola, podría colocarte en una escala con todos ellos, por alturas en horizontal, pero no quiero. No hay puestos vacantes, todos trabajan.
Por todo esto voy a contarte lo más mínimo, voy a eternizarme con ello. Voy a contar contigo, compañero.