jueves, 20 de octubre de 2011

Laberintos cíclicos.



Es curioso.
Yo estoy colada,
sin embargo,
eres tú quien se coló
por la arteria aorta.

Son días que oxigenas mis despertares,
que llenas mis pulmones de suspiros globulares.
Recorres el cayado de la aorta sigiloso,
desciendes dejando a un lado el tronco celíaco
y te detienes un segundo ante la arteria iliaca.
Disfrutas de ese calor que ya añorabas.

Mi cuerpo escupe un quejido,
quebranta tu falsa quietud.
Comienzas a sentirte vacío,
cada vez más reducido.
Mantienes la respiración conmigo,
deshaces el camino entredicho.

Vena ácigos, siempre con lo mismo.
Te elevas por la cava superior,
vuelves para bombear dentro del corazón.
Te has vuelto desecho,
imposible de absorber por mi cuerpo.
Me quitas el aire,
abarrotas mi mente:
te has vuelto nutriente.

Siempre en sangre; estéril.

jueves, 6 de octubre de 2011


''En el meridiano del tiempo no hay injusticia: sólo hay la poesía del movimiento que crea la ilusión de la verdad y el drama. Si en cualquier momento y en cualquier parte se encuentra uno cara a cara con lo absoluto, la gran compasión que hace parecer divinos a hombres como Gautama y Jesús se enfría y se desvanece; lo monstruoso no es que los hombres hayan creado rosas a partir de ese estercolero, sino que, por la razón que sea, deseen rosas...
Por una razón u otra, el hombre busca el milagro y para lograrlo es capaz de abrirse paso entre la sangre. Es capaz de corromperse con ideas, reducirse a una sombra, si por un sólo segundo de su vida puede cerrar los ojos ante el horror de la realidad.
Todo se soporta.'





(Texto extraído de 'Trópico de Cáncer' Henry Miller. Fragmentos con verdades escondidas tras los distintos estados de ánimo con los que se leen.)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Querido cuaderno de matemáticas...

Recuerdo mi primera clase de matemáticas.
Por entonces tenía 7 años, menos a mí todos mis asuntos les parecían sencillos a las personas que me rodeaban. La primera clase fue familiar. Recordaba sentir lo mismo cuando contaba con mi madre: los reconocí enseguida, esos eran los números.
Cuando conocí las matemáticas mejor me limité a sonreír. Sonreía a una pizarra, bueno, en concreto le sonreía a él, que obligado por nuestro profesor intentaba sumar dos nombres, para él comunes, para mí propios.

Lucía + Iván =

Aumentó la dificultad de las matemáticas y nuestra estatura. No por esto dejaron éstas de apasionarme, siempre con los deberes en la cabeza y el libro bien abierto, con los márgenes abarrotados de corazones esperanzados.
Debían coincidir los resultados.

Yo era buena en matemáticas, pero aquella tal Nuria era mucho mejor. Sus conclusiones siempre eran acertadas y recuadraba los resultados con bolígrafo fucsia. Él pedía ahora su ayuda cuando no comprendía los ejercicios de geometría, era yo quien no lo entendía.
Ese año empecé a odiar aquellos problemas de enunciados estúpidos sobre compartir los lápices de colores o cambiar cromos a la hora del recreo.
Fue la primera vez que suspendí matemáticas, fue la primera vez que lloré por matemáticas.

Tras las propiedades conmutativas, distributivas, el estudio de los números naturales, reales, la descomposición de números primos, el peso, las longitudes, el tiempo, la geometría, el área y los perímetros, las fracciones y su máxima simplificación, el mínimo común múltiplo, el máximo común divisor, correr la coma...creía sentirme preparada para resolver cualquier problema que rellenase los gruesos años de una vida hecha cuaderno de papel.
Sin embargo me sorprendieron las raíces cuadradas, las ecuaciones, X, XX, XXX, el sexo, las rectas, tus rectas que derivaban de funciones convexas, las curvas, mis curvas, los límites que no pude rozar cuando buscaba tus máximos y mínimos… y aquellos puntos de inflexión: querer odiarte, odiar quererte.

Recuerdo la primera vez que lloré por las matemáticas y comprendo que seguiré haciéndolo, aunque ahora entienda un puñado de términos más.

RECUERDA, para resolver la división debes correr la coma hacia la izquierda tantos espacios como ceros haya. Será todo tu-yo.
Querido cuaderno de matemáticas..., originalmente cargada por Sisenublaelsol.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Microbiología y otros intereses.


Microbiología y Bioquímica se postran frente mí, con mucho moho.


El pan Bimbo 

Entro en

un vagón 
de metro y
 
veo a un
 
hombre comiendo rebanadas de pan Bimbo, a 

secas, comiendo del envase directamente como

si fueran galletas. El metro se pone en marcha 
y yo me acerco y le digo: "¿Está bueno?"
 
De sus
 
ojos y de

sus meji- 
llas resba-

lan algu- 
nas lágri-
 
mas. "Está
 
salado",

me dice.


(Poema de Caferino Galán,
extraído de 'Poesía para Bacterias',
Editorial 'Cuerdos de Atar', 2008)

Es culpa de un melancoholico: