domingo, 11 de noviembre de 2018

Sí, seguro que son celos

Una chica bebe cerveza en un bar.
Un chico bebe cerveza en un bar.
Un –no– común, una distancia consciente para mantener independiente –tu vida– individualista.

Una chica da palmas como Rosalía, jura y perjurio a sus amigas que todo está bien.
Un chico canta bulerías al son del qué hacer, nadie más que él lo escucha, –nadie más que, él–.
Y nada más sé, nada más sé.
Nada más sé.

Sí, claro que son celos.
No se maquillan de orgullo,
lo hacen de envidia.

Mi mejor amiga se apoya en su novio,
mi mejor amigo, en la barra
Mi mejor amigo
Mi mejor amigo no es el culpable de mí.

Sí, claro que son celos,
Pero
no
por eso,
son
menos.

domingo, 28 de enero de 2018

La Fanzine, un proyecto irreal




    

(Hace un año leí Desaparecerse de sí, de David Le Breton y dibujé esto sobre su temática)

sábado, 16 de diciembre de 2017

Demanda de verbo

Demanda de volver, regresar al vientre materno donde
Demanda de flotar, sentirme ligera en una atmósfera que no me ahogue, y sólo
Demanda de mantenerme viva, inmersa en líquido anmiótico mal oliente

Demanda de axfisiar mi aparato respiratorio que
Demanda de angustia cada noche que sale el sapo a la charca y
Demanda lamerse sus propias heridas venenosas, no me puedo sanar

Demanda de escuchar las palabras correctas en mi cabeza que
Demanda de explicar a mi cuerpo lo que le mueve y
Demanda el satisfecho contoneo de caderas que me anestesian y me llevan a un vértigo de dudas

Demanda de entender mis propias conclusiones que se enmarañan en mi pelo y encrespan la
Demanda de realidad, y certeza, y pies, y copas sin llanto

Demanda, que yo soy demanda,
desde el día que abrí los pulmones y lloré al tomar aire por primera vez.



(Aquí llego con un aniversario adelantado,  -ya sólo escribo una vez al año. 
Imagen: Autorretrato en creta sepia, con la mirada lejos de considerarse altiva y los ojos ligeramente testigos) 
Otros Demanda, conflictivamente distintos a éste. 
Demanda de él
Demanda de mí
Demanda de ellos

lunes, 31 de julio de 2017

Coeficiente intelectual: Emocionalmente dependiente

A veces, cuando la capacidad cognitiva es nula, deseo saber sentir correctamente.
Pierdes el habla, la escritura y lectura, la coherencia, pero no la sed ni la necesidad de salir vivo del amor.

A veces, la discapacidad congnitiva profunda elimina el olfato, la piel y el resto de sentidos, para despertar el sexto de ellos: el miedo.

Cuando te situas por debajo de la media no permites al otro tu postura de falsa inteligencia.
¿Acaso necesito yo un análisis para besar tu cabeza?

Pero sólo a veces,
hasta que el retraso desaparece:
el agua llega a la fuente y no al río, los autobuses llegan a terminales y los orgasmos a término.
Entonces, y hasta la próxima parálisis fronto-lateral, podremos aceptar que el amor es pender del sistema simpático del otro.

En fin, que el amor es bien listo y nos vuelve a todos retromonguers.
Coeficiente intelectual: Emocionalmente dependiente

Imagen de Laura Callagham http://www.lauracallaghanillustration.com/