lunes, 31 de julio de 2017

Coeficiente intelectual: Emocionalmente dependiente

A veces, cuando la capacidad cognitiva es nula, deseo saber sentir correctamente.
Pierdes el habla, la escritura y lectura, la coherencia, pero no la sed ni la necesidad de salir vivo del amor.

A veces, la discapacidad congnitiva profunda elimina el olfato, la piel y el resto de sentidos, para despertar el sexto de ellos: el miedo.

Cuando te situas por debajo de la media no permites al otro tu postura de falsa inteligencia.
¿Acaso necesito yo un análisis para besar tu cabeza?

Pero sólo a veces,
hasta que el retraso desaparece:
el agua llega a la fuente y no al río, los autobuses llegan a terminales y los orgasmos a término.
Entonces, y hasta la próxima parálisis fronto-lateral, podremos aceptar que el amor es pender del sistema simpático del otro.

En fin, que el amor es bien listo y nos vuelve a todos retromonguers.
Coeficiente intelectual: Emocionalmente dependiente

Imagen de Laura Callagham http://www.lauracallaghanillustration.com/

domingo, 16 de abril de 2017

Autoescuela, autofagia

No puedo parar de llorar porque te tengo.
Ya puedo leer los titulares,
"Mujer independiente sufre Síndrome de abstinencia por su pareja"
curé la soledad,
y me enfermé de la cosa más sana de ti
siendo tú el aire más limpio del garito dónde te conocí
Pero
me duele el pecho
acaso sólo a mí
"Mujer de casi 25 años aprende a conducir emociones en la clase de maniobras"
aprender a conducir porque todos dicen que te da independencia
formarse para diseñar tus propios interiores,
remodelado de profesión iliaca,
                                               donde mis pasos acaban y empiezan  los tuyos
cresta de los claveles,
funambulismo de hoy:
                                   te echo de menos
"Universidad a distancia catalana profesionaliza en el amor independentista"
¿cuántos años debo llevar la L en la luna trasera?
el día menos pensado me pringo el estómago en super glue
y me anido el vientre a cualquier plástico,

en fin,
que te quiero,
te quiero de la forma más sana que sé
(aunque parezca mentira)